Durante años, la tecnología en edificios se ha comprado como si fueran “apps sueltas”: un sistema para iluminación, otro para climatización, otro para energía, otro para incidencias, otro para visualización… Y cuando llega el momento de operar, mantener y escalar, aparece la realidad: muchas piezas, poco control.
El resultado es conocido: integraciones “a medida” que nadie quiere tocar, pantallas que no hablan con nada, alarmas que no llegan donde deben, y equipos que pasan más tiempo apagando fuegos que mejorando el edificio.
La alternativa es clara: dejar de pensar en el edificio como un conjunto de sistemas y empezar a operarlo como una plataforma.
Bienvenido al enfoque Building OS: el edificio como sistema operativo.














